Aunque existen diferentes tipos de glaucomas, el más común es el glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA), que representa del 50 a 80% de todos los tipos de glaucoma. Esta patología suele pasar desapercibida hasta estadios muy avanzados, ya que provoca pérdida de campo visual desde la periferia al centro del mismo y se va agravando con el paso del tiempo.
Es la segunda causa de ceguera en el mundo y se estima que en nuestro país el 50 % de los que la padecen desconocen que la tienen.
Aunque en ocasiones esta patología se asocia directamente con la presión ocular, hay que decir que dicha presión representa un factor de riesgo muy importante, pero no tiene una relación directa ya que podemos encontrar glaucomas que cursan con presiones oculares normales, llamados normotensivos y, de manera contraria, tener hipertensión ocular y no padecer glaucoma.
Es por ello que la exploración retinográfica de la cabeza del nervio óptico, junto con la tomografía y campimetría constituyen las técnicas más sensibles para la detección precoz del glaucoma.
De nuevo se hace esencial la detección precoz de dicha patología para disminuir el factor de riesgo de contraer ceguera ya que, como hemos dicho antes, suele pasar desapercibida y la edad, a partir de 45 años, representa un factor de riesgo importante.