Desarrollo Visual

Cuando en Centro Óptico San Bartolomé hablamos de desarrollo visual nos referimos a todas las capacidades visuales, inherentes al proceso visual, necesarias para que nuestro sistema visual alcance su máximo nivel de desarrollo, y sea capaz de trabajar ante cualquier tarea visual de manera eficiente, cómoda y prolongada.

 

​Este proceso se puede desarrollar tanto en niños como en adultos. Para ello, podemos utilizar métodos comprendidos en dos tipos de terapias o la combinación de ambas, a la misma vez del cumplimiento de normas de higiene visual referidas a la ergonomía, distancias, iluminación y horas de trabajo, descansos, actividad en el exterior, etcétera.

 

Terapia Pasiva. Se realiza mediante la prescripción de distintos tipos de lentes graduadas, prismas, lentillas o filtros con el objeto de potenciar el desarrollo y rendimiento visual.

 

Terapia Activa. Son ejercicios visuales que se desarrollan de manera programada, bajo la supervisión del optometrista, en consulta y en casa con el fin de desarrollar las áreas visuales deficitarias.

 

Las distintas áreas visuales en las que se trabajan siguiendo estos dos métodos, pueden repercutir en el desarrollo de los siguientes problemas visuales:

 

Desarrollo de la máxima agudeza visual de cada ojo (ojo vago).
Desarrollo de la coordinación entre los dos ojos (estrabismo).
Desarrollo de la máxima binocularidad (eficacia visual).
Desarrollo de la percepción visual (como interpretamos lo que vemos).

Todos estos problemas visuales intervienen de manera directa en el desarrollo cognitivo, como el aprendizaje y en el rendimiento escolar del niño, cursando con la siguiente sintomatología:

 

– Rendimiento escolar muy por debajo de su rendimiento potencial.

– Bajo rendimiento académico.

– Bajo rendimiento lecto-escritor / comprensión.

– Baja atención.

– Mala visión a cualquier distancia con cada ojo.

– Cambios bruscos de graduación.

– Posturas o distancias visuales indebidas.

– Inclinación de la cabeza.

– Guiñar un ojo para ver.

– Mueve la cabeza en vez de los ojos para ver / leer.

– Visión doble.

– Dolor de cabeza / Malestar en las tareas de visión cercana.

– Agarra mal el lápiz.

– Escribe con letra irregular y torcida.

– Cuando lee, sigue la línea con el dedo.

– Muestra problemas de equilibrio, coordinación al ir en bicicleta, deportes, etc.

– Tiene dificultades en recoger o recibir la pelota. En los juegos de raqueta, le cuesta devolverla.

– Con frecuencia le molesta la luz.

 

Estamos en Aljarafe.